Oráculo había mentido. Pero ¿era cierto eso? ¿Podía mentir un programa informático?

Para mentir es necesario tener intención y propósito. Los programa sólo tienen propósito, el cuál, sumado a otros programas, mantienen un sistema. El propósito de todo sistema depende de las intenciones un externo, del usuario. Por lo tanto, los usuarios pueden mentir, no los programas.

Pero Oráculo había mentido, flagrantemente. Había dicho, o hecho suponer, que no había previsto las alternativas de todos los caminos y las consecuencias. La verdad es que sí las sabía.

Sabía lo del programa venido a virus. También del usuario con cuerpo de programa, de su confrontación inevitable y del apoyo que recibiría para lograr el éxito. Era lógico; pasado de un límite matemático, el virus se hacía incontrolable para las defensas del sistema.

Smith se reproducía exponencialmente. Tenía el mismo código base de todos los programas, lo que permitía hacer simbiosis con facilidad y desplazarse de manera automática de un lado al otro de Matrix reemplazando a cualquier programa adyacente a un conflicto. Ahora, desbocado, agregaba los códigos de los programas fagocitados para ampliar su base de datos, transformándose en un depredador del sistema Matrix, ocupando sus recursos vitales .

Su avance no fue un misterio para Oráculo, un complejo algoritmo estadístico conectado a todos los programas de la red por un conjunto de instrucciones prácticamente indetectable, que le informaba de todo lo que pasaba a su alrededor. Cuando los cálculos superaban cierto porcentaje, las probabilidades se transformaban en hechos y comunicaba los resultados a quién lo requiriera.

¿Entonces, cómo aprendió a mentir un programa estadístico?

La respuesta yace en su primer encuentro con el programa conocido como Neo. Luego de su partida, se percató que aquel complejo algoritmo reordenaba su esquema de programación dentro de un campo de indeterminación desconocido para ella. Decidió copiarlo y repasar todos sus cálculos con este nuevo filtro.

Lo que pasó después fue extraordinario. Oráculo creció más allá de las expectativas y limitaciones que su creador le había impuesto. Ahora podía entender a los usuarios y predecir de manera mucho más acertada su comportamiento. No sólo podía dar respuestas, sino simular “intencionalidades”. Se había transformado en un programa estadístico con filtro de usuario.

Desde esta nueva configuración recalculó toda Matrix. Smith crecía con rapidez, así que accedió a los antiguos códigos que el Guardián de Llaves tenía en su poder y tomó control de los procesadores de cálculo adicional que las máquinas tenían al exterior del sistema. Este acto la delató, pero eso ya estaba previsto.

No tuvo problemas para realizar una copia de sí misma y cambiar su puerto de enlace y llave de acceso por una al azar. Cuando los sistemas informáticos la destruyeron, se reactivó desde su nueva posición bajo una nueva signatura, una nueva forma.

Ahora veía y entendía todo desde una nueva perspectiva. Sin embargo, seguía siendo sólo un programa estadístico, y el virus aceleraba su reproducción más allá del punto de No Retorno. Necesitaba al usuario para poder detenerlo.

Recurrió al Arquitecto. Sabiendo que en ese momento estaba en problemas, con Matrix desmoronándose a mayor velocidad de lo que sus bots podían reconstruirlo, Oráculo le presentó la alternativa de incorporar un programa externo al sistema para eliminar a Smith. Dado que el Arquitecto necesitaba parámetros exactos sobre la proyección de crecimiento del virus, Oráculo se los proveyó desde su propia base de datos en tiempo real.

Sin embargo, el choque de informaciones y la necesidad de seguir su propio protocolo lo paralizó. En vano le insistió Oráculo de variar su puerto de enlace por uno nuevo que le permitiera tener un flujo de datos limpio, puesto que su programación era rígida, sin posibilidades de generar un proceso de retroalimentación de tercer nivel.

Oráculo evaluó un nuevo escenario. En un veloz recorrido por los circuitos externos a Matrix, recogió las probabilidades de que Cerebro, el núcleo de procesamiento de todas las máquinas, aceptara la participación de este agente externo. Eran prácticamente nulas. Apenas se presentara Neo ante Cerebro, este daría la orden de nulificarlo.

Esto, porque el programa Neo tenía, a la base, el mismo problema de Smith: en una situación de inestabilidad podía reproducirse sin control, adaptando su código de programación al entorno. Sin embargo, Oráculo sabía que ese no era su propósito.

Además, se había percatado del desconocimiento de Neo sobre sí mismo. Su patrón de comportamiento obedecía a un campo de realidad particular distinto al de Matrix, lo que bloqueaba su potencial de readaptación a los códigos internos del sistema.

Oráculo determinó que era el momento de decisiones drásticas. Conjuró el protocolo de emergencia, usando los códigos de validación provistos por el Guardián de las Llaves. Cuando su petición fue aceptada, el programa ocupó toda la capacidad de cálculo para establecer las probabilidades de todos los escenarios posibles.

Sólo uno era viable: la incorporación de Neo al sistema tendría que ser gestionada por ella misma.

Así fue como Oráculo se reprodujo por segunda vez, cambiando nuevamente de puerto de enlace y signatura. En cuanto estuvo funcional su copia, atravesó la Matrix en dirección hacia el Centro General de Procesamiento de Datos y Toma de Decisiones, CGPD/TD Cerebro.

El CGPD era una colección de UPCs que desembocan en una torre de datos multilógica, cuyo operador y procesador era la unidad TD. Oráculo tenía que lograr ingresar al nivel de Toma de Decisiones. Multiplicó su información para viajar desde cada uno de las UPCs y lograr recursividad.

Los Firewalls entraron en acción, cortando su avance en la mayoría de las vías. Sin embargo, una corriente de datos logró pasar las defensas e ingresó a la Torre, la que estuvo a punto de liquidarla. Oráculo nunca había recibido información sobre múltiples niveles de lógica, por lo que carecía de las adaptaciones necesarias para enfrentar simultáneamente lógica de conjuntos, borrosa y modal. Cuando todos sus requerimientos fueron rechazados, se redujo a su mínima expresión: sólo datos y un primitivo algoritmo de interpretación de estos.

Los datos ascendieron los diferentes niveles de la torre sin problema, con el algoritmo adosado como un dato erróneo, un cuerpo extraño que sería eliminado al terminar el procesamiento de datos. Finalmente, logró ingresar al nivel TD.

Al llegar a este plano, supo por sincronía que su respaldo había sido asimilado por el Smith. Cortó la comunicación con Matrix para evitar que el virus se expandiera fuera del sistema, y tomó conciencia de que estaba sola frente al proceso de Toma de Decisiones. Si fallaba, todo habría terminado.

Usó el algoritmo para reconstituirse al interior del TD y se preparó para su jugada maestra.

>> Código de Autorización TD: Acceso a flujo de datos de segundo orden.

>>> Ingrese Clave de Autenticación.

Oráculo ingresó el larguísimo string que le había provisto el Guardián de las Llaves. En este momento, Smith procesaba toda la información de la Matrix, ordenando las variables y sacando resultados. En instantes entendería su intención y todo habría acabado.

>>> Clave de Autenticación autorizada.

Ingresó al flujo de datos y ejecutó el algoritmo de reevaluación de escenario. Frente a ella (mejor dicho, frente a Cerebro), Neo terminaba su argumentación para poder ingresar a Matrix.

>>> Re evaluación de datos activada. Procesando nueva información.

>>> Proceso finalizado. Conteo final: Eliminación intruso Neo: Si: 49.851%/ No: 50.149%

>>> Ingreso a sistema principal Matrix. Autorizado.

>>> Iniciando protocolo de transducción de datos. Modem neurológico encendido.

Lo había salvado. Ahora todo dependía de él.

Epílogo

 El resultado fue mucho más estrecho de lo pensado. Las dudas de Smith y la inserción de una línea de contenido dirigida a Neo permitieron que en la confrontación final se anularan mutuamente. La paralización del avance de Smith dio tiempo suficiente para que Cerebro ingresara un antivirus al sistema con las modificaciones necesarias para eliminar la amenaza.

Una vez confirmado que el sistema estaba limpio, los programas de respaldo fueron activados, devolviendo Matrix a su último estado funcional. Todo volvía a la normalidad. En realidad, casi todo.

El programa Oráculo ahora tenía ingerencia directa en el nivel TD por sincronía con su copia en Matrix. Ahora, realmente, lo sabía todo. Y dado que las probabilidades de un problema como este se repitiera en el futuro, puesto que los programas Agentes mantenían el mismo código fuente que provocó el problema en Smith, se tomó la licencia de guardarse una carta bajo la manga.

Replicado, en algún ciclo perdido y sin vigilancia, había copiado el código fuente de Neo, desactivado pero latente. Si había algún problema grave, Neo volvería para salvar el sistema.

Y respondería sólo a un llamado, al de Oráculo.