El ejecutivo se carcajeó ante la pregunta. Sabía que la harían, así que estaba preparado, sonrisa a la cámara incluida.

  • Bueno, quizás sea cosa del progreso. Es una coincidencia que el primer chip bancario que se implanta en un ser humano funcione con un cifrado de 666 bits. Les dijimos a nuestros ingenieros si podían restarle o sumarle un bit, pero ustedes saben lo tozudos que son los computines cuando se les mete algo en la cabeza.

  • ¿Pero no considera que el público, especialmente el católico, se negará a implantarse un chip con todo el significado que rodea a la cifra?

  • Mire joven, pasamos el 2K y no se cayeron los aviones; luego vino el 2012 y no llegaron los extraterrestres. Nuestro país ha sido uno de los más pujantes dentro de las economías emergentes, y los avances en salud y sociedad nos tienen a la cabeza del continente. Al principio, la gente le pareció extraño el tema del transporte público con una simple tarjeta de plástico, pero ya se acostumbró y, de hecho, les facilita la vida.

  • Si, pero esto…

  • No me interrumpa. – el hombre apagó su sonrisa prefabricada y miró a todas las cámaras con seriedad – Nuestra sociedad neo capitalista necesita dar este salto tecnológico. Esto no lo hacemos por sacarle más dinero a la gente con nuestro producto, sino por todas las alternativas casi milagrosas que conlleva. A partir de este momento, Albert podrá pagar el transporte público, sacar dinero de un dispensador automático y comprar en supermercados sólo colocando su mano. No hay temor de robos, de extravíos ni olvido de cartera. Pero esto va más lejos aún. La arquitectura de programación del chip nos permitirá ir agregando más funciones posteriormente, cómo medición de sangre, rastreo satelital en caso de accidente o secuestro, almacenamiento y descarga de datos… las probabilidades de acá a cinco años son prácticamente infinitas.

  • Entendemos todo lo que nos explica – interrumpió un periodista distinto al anterior – pero sin embargo ha existido un fuerte rechazo de este proyecto por parte de la comunidad católica. ¿Puede darles algún mensaje que los tranquilice?

  • Desgraciadamente, y lo digo con mucho respeto, la Biblia de nuestro señor Jesucristo es un libro sagrado de historia. Esto es el presente y el futuro. Con el tiempo, sabrán que es bueno y necesario.

El debate se mantuvo por mucho tiempo, y tal como lo dijo el ejecutivo, lentamente todo se normalizó. La ciudadanía llevaba su chip implantado con el 666 bullendo en su sangre, permitiéndoles moverse por la vida cotidiana sin dificultades.

Más adelante, nadie pudo vivir una vida normal de ciudadano si no tenía implantado el chip. Todos los servicios funcionaban con él.

Nadie supo que un sótano oscuro y olvidado, en un edificio a punto de ser derribado, existía una caja con archivadores que guardaban un documento particular: la primera orden de compra de chips realizada por el gobierno de aquellos años a la empresa que los construía.

La cifra ascendía a todos los seres humanos que contaban en el último censo del país.. Desde un principio, nadie tuvo siquiera la oportunidad de salirse del sistema.